Código postal de Quilicura

El código postal es un esquema que asigna a distintas zonas o lugares de un país, un código que, adosado a la dirección, sirve para facilitar y mecanizar el encaminamiento de una pieza de correo.

Comuna: Quilicura
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Código postal de Quilicura: 8700000

Quilicura (mapudungún «Küla kura» : Tres piedras) es una ciudad y comuna perteneciente a la Región Metropolitana de Santiago. Integra junto con las comunas de Colina, Lampa, Pudahuel y Tiltil el Distrito Electoral N° 16 y pertenece a la Circunscripción Senatorial 7ª Santiago Poniente. La Comuna posee una superficie aproximada de 56,6 km², lo que representa el 0,36 % de la superficie Regional Metropolitana (15.554,51 km²).

El origen del nombre de la comuna viene de la lengua Mapuche "küla" = tres, "kura" = piedra, por lo que se deduce que "Tres Piedras" es el nombre que hicieron los primeros habitantes de este valle en referencia a los tres cerros que son perfectamente visibles y que dividen la comuna de Quilicura con la comuna de Renca. Otra versión sobre el origen del nombre indica que se derivaría del "Curaca" "Quilicanta", gobernador incaico que dominaba estas tierras y los "mitimaes" a la llegada de los españoles. Era habitual que los dominios adoptaran el nombre de sus gobernantes, como es el caso del Cacique "Butacura" (Vitacura). Posteriormente estos terrenos en conjunto con Lampa conformaron la extensa Chacra de Quilicura, que en parte era un terreno con una extensa laguna (hoy extinguida) de aguas lluvias. Su historia data desde casi la fundación de la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura. Su primer dueño fue Gaspar de Villaroel, uno de los soldados de Pedro de Valdivia. Luego fueron vendidas a Bartolomé Blumen (Flores) en 1555, también venido con Pedro de Valdivia. Fueron mensuradas por Ginés de Lillo. Posteriormente, las heredó Agueda Flores (abuela de Catalina de los Ríos y Lisperguer) y esta a su vez las dio como parte de la dote de su hija María Flores (tía de la Quintrala). Esta Lísperguer, a su vez la donó a su sobrino Juan Rodulfo Lísperguer, quien estaba casado con doña Catalina Lorenza Irarrázaval Aguilera, quien al enviudar, las vendió a Juan de Castro y Pro y a doña Gregoria de Zavala Amezquita en 1656.

Juan de Castro contrajo deudas con el Convento de las Agustinas y luego de unos pleitos fueron cedidas a su hija Ana Castro Pro Zavala en 1695. En 1700, fueron heredadas por Gregoria Leiva Castro quien tuvo muchos pleitos con los Agustinos, y finalmente salió a remate en 1744, adquiriendolas José Fernández Campino.

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